
A cuarenta años del regreso a la democracia de nuestro país, Denegri genera una alegoría crítica de la situación actual de la República Argentina a través de una propuesta interdisciplinaria que atraviesa lenguajes como el cine experimental, la fotografía expandida y la instalación. El artista focaliza su proceso de creación en el potente carácter estético y simbólico de la arquitectura que presentan los edificios que son sede de los tres poderes de nuestro modelo político: La Casa Rosada, el Palacio de Justicia y el Congreso.
Estos espacios monumentales son objeto de revisión por la cámara de cine Super 8 para luego volcarse al espacio en forma de diversos dispositivos. Así, el Congreso se fragmenta en miles de pedazos para reconstruirse una y otra vez en versiones extrañas de sí mismo (inflado, a punto de estallar o derrumbarse); la representación escultórica de la justicia cobra vida y recorre los laberínticos pasillos de Tribunales; y la casa Rosada se vuelve un elemento insignificante en la concepción general de un mecanismo fantasmagórico que se despliega inmaterial en el espacio con un sistema tan complejo como inútil.
La serie Diarios cuadro a cuadro está compuesta por pequeñas películas hechas totalmente en cámara y con una técnica que demanda entrega, que supone entablar una relación estrecha con lo registrado. Son breves films realizados cuadro a cuadro durante largos periodos de tiempo, todos en Super 8. Cada uno supone tomar entre 3.500 y 10.500 fotografías. Son notas personales, una memoria dislocada.
A partir de 2019 esas películas encuentran una nueva forma al integrarse con textos cortos –ficciones mínimas escritas por el autor especialmente para cada una de ellas- y con fotografías -imágenes fijas extraídas de la filmación original, ampliadas e impresas en papel fotográfico. Estas composiciones proponen un cruce entre cine, literatura y fotografía, donde cada práctica mantiene su soporte sin invadir el terreno de la otra: el cine en la pantalla, la fotografía impresa, la palabra escrita. Esta articulación simple le acerca al espectador una manera sumamente libre de dialogar con las piezas que componen las obras, donde, sin un orden establecido previamente, la temporalidad es manejada por cada persona, que puede ir al texto, depositar por un momento la mirada en la pantalla o sumergirse en los detalles que presentan las fotografías. Sin tratarse estrictamente de instalaciones, el concepto de montaje se aleja de su concepción en el campo del cine y se inserta completamente en el sentido que cobra en las artes visuales.

De la serie Diarios cuadro a cuadro
El manso
Año 2015
Video
Super 8 a digital
Duración: 7′ 24»

De la serie Diarios cuadro a cuadro
Villa Ruiz
Año 2021
Film (Super 8 a video digital), fotografía (80x50cm) y texto impreso sobre papel Chambril 300 gr en tamaño A3

De la serie Diarios cuadro a cuadro
Sobre Belgrado
Año 2011
De la serie Diarios cuadro a cuadro
Film (Super 8)
Duración: 4′ 7»

De la serie Diarios cuadro a cuadro
Tomar las calles
Año 2019
Instalación
(3 videos en loop –formato original Super 8 a video digital 4K– y 3 textos impresos sobre papel Chambril 300gr.)
Dimensiones variables.

De la serie Diarios cuadro a cuadro
Moro
Año 2019
De la serie Diarios cuadro a cuadro
Film Super 8 a video digital
Duración: 2′ 34».

La pieza central de esta serie es un proyector de cine de 16mm intervenido, su mecánica fue alterada para que destruya la película que reproduce. De esta manera el cine, esa tecnología de la memoria, del documento, se transforma en una alegoría de los procesos del olvido.
La imagen proyectada es la de una bandera argentina flameando que hace referencia a la que sería la primera filmación en territorio nacional, La bandera argentina (Eugenio Py, 1897). Cunado el film se detiene y el fotograma comienza a derretirse, una ola de reflexiones y sentimientos encontrados nos invade. La película se quema, algo está mal, debemos detener este daño. La ansiedad resulta mayor en este presente tecnológico donde impera lo digital: en el universo de la información inasible la destrucción física de la película nos angustia porque representa la perdida de una cosa real. Pero, ¿se un original? No hay original, es cine. ¿Quemás la bandera? No, solo una imagen. Esta congoja frente a una pérdida que no es tal impide detenerse en lo realmente original, en tanto irrepetible, que es la imagen del fotograma en su proceso transformación al exponerse por un tiempo prolongado al calor de la lámpara del proyector. Poco vale la memoria si no es materia del presente. Solo así, la historia es nuestra.

De la serie Mecanismos del olvido
200 metros de olvido
Año 2019
Película 16mm en carrete y texto
Dimensiones: 80 x 40 x 5 cm.

De la serie Mecanismos del olvido
800 metros de olvido
Año 2018
Película 16mm en en cubo de acrílico con base y tapa de madera con iluminación interna.
Dimensiones: 68 x 51 x 35 cm.
Pieza única.

De la serie Mecanismos del olvido
A: Bandera / B: Argentina
Año 2018
Díptico de cajas de luz.
Dimensiones: 52 x 52 x 7 cm cada uno.

Las obras que componen la serie Éramos esperados proponen una reflexión sobre las perspectivas políticas de la Argentina del siglo XX. En ella la imagen de la bandera argentina flameando es recurrente y hace referencia a la primera filmación en este país. Esta imagen fundacional, tan identitaria como incierta, se vincula con otras imágenes de archivo para generar montajes conceptuales.
Los proyectores desde potentes maquinas de cine de 35mm a la fragilidad del Super 8 son parte fundamental de la composición de cada obra. También es esencial articular con ellos las imágenes proyectadas, las mesas, los andamios, los dispositivos mecanizados, la estructuras de circulación de la película y la propia película que sale de los proyectores para volcarse en el espacio y así describir figuras y superficies. Son diseños complejos realizados con materiales de naturalezas diversas, que el espectador descubre progresivamente en el encuentro con cada obra.

De la serie Éramos esperados
Aurora
Año 2015
Instalación fílmica
2 proyectores de cine 16mm, película 16mm, carretes de 16mm y andamio.
Dimensiones: 250cm x 80cm x 500cm.

De la serie Éramos esperados
Clamor
Año 2015
Instalación
Dos proyectores de cine 35mm, dos proyectores de cine 16mm, dos proyectores de cine Super 8, caballetes, mesa de madera, carretes y film.
Dimensiones variables.

De la serie Éramos esperados
Éramos esperados (hierro y tierra) Año 2013
Instalación fílmica
Mesas de madera, 3 proyectores de cine Super 8, película Super 8, soportes universales de laboratorio con nueces y pinzas, tela translúcida y carretes de película Super 8.
Dimensiones: 140 x 200 x 264 cm
Colección del artista

De la serie Éramos esperados
Plomo y palo
Año 2013
Instalación / dispositivo cinético
Proyector de cine 16mm, película 16mm, trípodes, travesaños con sistema
de paso de película, sistema mecanizado de liberación de película.
Dimensiones: 280cm x 310cm x 635cm.

De la serie Éramos esperados
Sobre el relato de la austeridad
Año 2018
Instalación / dispositivo cinético
Escritorio, proyector de cine Super 8, película Super 8 en loop, sistema de loop, brazo con pinza y máscara.
Dimensiones variables: aproximadamente 450cm x 150cm x 80cm.

De la serie Éramos esperados
Sísifo
Año 2013
Instalación fílmica
Proyector de cine Super 8, película Super 8, soporte universal de laboratorio con pinzas, carretes de Super 8. Dimensiones variables.

De la serie Éramos esperados
Éramos esperados (Super 8)
Año 2012
Instalación / Dispositivo cinematográfico
Tabla de madera, caballetes, 2 proyectores de cine Super 8, película Super 8, soportes universales de laboratorio con nueces y pinzas, tela translúcida, carretes de película Super 8.

Instante Bony es una serie de retratos a Oscar Bony, uno de los más grandes artistas conceptuales de Argentina. En el año 1998 Andrés Denegri tuvo la oportunidad de registrar a Bony mientras realizaba varias piezas de su serie El triunfo de la muerte, conocida también como la serie de los suicidios.
En estas obras Bony dispara con una pistola de 9mm a sus autorretratos fotográficos. El registro filmado por Denegri en Super 8 revela al espectador la contraparte tácita de esas obras baleadas por Bony. Se da a conocer el oculto momento performático y nos permite acceder a detalles mínimos del gesto del artista. Las imágenes que componen los videos, las fotografías y la instalación que completa esta serie intentan inútilmente hacerse del momento preciso del disparo, que es a la vez la ejecución simbólica del suicidio y el instante de la creación.

De la serie Instante Bony
Cerca de Bony
Año 2006
Super 8mm / Hi-8 / DV
Duración: 29′ 0»

De la serie Instante Bony
Tres tiros
Año 2014
Tríptico fotográfico
Dimensiones: 150 x 190cm (3 x 150 x 60cm)

Grito es una serie de autorretratos en la niñez, una niñez vivida durante la última dictadura militar que asoló Argentina con su política de terror y exterminio. La compleja trama de la composición familiar del autor expresa en la intimidad lo que resuena en el plano social.
En Grito Denegri trabaja con recuerdos autobiográficos, imágenes que retumban en la cabeza y palabras se atoran en la garganta. Filmaciones en Super 8, fotografías familiares e institucionales, cuadernos de la escuela primaria, cartas y grabaciones de audio se entrelazan para desplegar el ambiente que habita ese niño: un universo oscuro, represivo y decadente.

De la serie Grito
Un martes
Año 2006
Instalación fílmica
Tarima, 2 proyectores de cine Super 8, películas Super 8, soportes universales de laboratorio con nueces, carretes de película Super 8, pantallas con tela translúcida.
Dimensiones variables 57 x 220 x 535.


Dua Malam es una serie de fotos. También una instalación. También un video que es a la vez una pieza sonora. También un poema que narra dos sueños entrecruzados pertenecientes a dos hermanos y que tienen lugar justo antes del último momento que van a compartir juntos, ya que uno de ellos encarará la partida de su pueblo, perdido en el corazón de Indonesia, en busca de una mejor vida.
Dua Malam significa dos noches, dos noches que en realidad son una. Es una serie de obras que se pueden articular de formas diferentes y que en su tono dulce retrata uno de los problemas más profundos de la actualidad: las corrientes migratorias, esas aventuras alentadas por sueños de una vida mejor y que en su gran mayoría se transforman en pesadillas al borde de lo inhumano. Dua Malam surge de los registros en audio y fotografía realizados durante la visita de Andrés Denegri a Jatiwangui, un pequeño pueblo de Indonesia dedicado históricamente a la fabricación de tejas.

Diálogos es un sistema generador de ficciones de estructura aleatoria y carácter efímero, que se monta como videoinstalación. En cada una de sus pantallas la imagen es similar: bancos de una plaza. Los videos son generados automáticamente por cámaras controladas por un sistema espacialmente programado para esta obra. El sistema produce archivos de video determinados por su contenido (banco vacío, banco con una persona, banco con dos personas, banco con más de dos personas).
Sobre la imagen se inscriben diálogos realizados por diferentes artistas que se articulan con la imagen y en su anclaje con ella producen un nuevo significado. El sonido proviene de la mezcla automatizada y azarosa de ambientes grabados en la plaza donde se han montado las cámaras. Cada encuentro entre un video y un diálogo puede darse solo una vez. Luego de estar en el sistema por un tiempo determinado el video es eliminado. El sistema se alimenta y renueva permanentemente su base de videos. De esta manera cada pequeño relato audiovisual que surge del vínculo entre imagen, texto y sonido es irrepetible.

Un pequeño poema de amor susurrado sobre cuatro fotografías.

Buenos Aires es una gran videoinstalación repleta de ventanas-monitores. Este video recoge solo tres momentos de una gran obra en permanente desarrollo.

This is Just to Say es un intercambio de videos entre dos artistas que viven en ciudades diferentes. Es un diálogo audiovisual compuesto de postales, cartas, confesiones, retratos, autorretratos, paisajes, pasajes autobiográficos, registros caseros, delicadas puestas en escena, testimonios imprevistos, grabaciones espontáneas, pequeñas acciones perfomáticas y bellas imágenes inútiles que se articularán en el pulso de un íntimo diario personal narrado a un amigo. Este proyecto cuenta con tres temporadas, de un año cada una, realizadas en 2012, 2014 y 2016. Durante esos años se conformó un cuerpo de 189 videos. Su forma final es un sitio web que aporta nuevos matices y repliegues al proyecto original: www.thisisjusttosay.net
En 2012, la primera edición, el intercambio de videos fue realizado entre Andrés Denegri desde Buenos Aires y Gustavo Caprín desde Barcelona. Durante 2014 los envíos se hicieron entre dos parejas, Gustavo Galuppo desde Rosario y Gustavo Caprín desde Barcelona, y entre Javier Olivera desde Montevideo y Andrés Denegri desde Buenos Aires. En 2016 el proyecto volvió a su propuesta inicial. En 2018 This is Just to Say encontró su forma definitiva en una página web. En ella se puede acceder de forma individual a cada video así como reproducir ediciones enteras. También ofrece la alternativa de una reproducción continua con diferentes criterios de autoprogramación que acerca la posibilidad de comenzar desde diferentes temas. Se trata de una edición generativa donde la continuidad de un video al otro está previamente pautada por una grilla de relaciones que determina las probabilidades de que un video sea sucedido por otro. De esta manera desde la web se pueden reproducir los videos de This is Just to Say a pantalla completa, en forma permanente y con una continuidad lógica entre video y video.
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